Uncategorized
[mk_gallery title="La previa en Somiedo, disfrutando el Parque Natural" images="2189" column="1" image_size="full"] Cada vez que paso el Puerto de Somiedo pienso lo mismo: “Hoy voy a ver al oso”. Ya me pasó la primera vez que aterricé por estas tierras, allá por 2003. El año pasado hice el mismo ejercicio de fe…y este año igual. Cuando llegamos al Puerto una deliciosa capa de nubes en delicada escala de grises se posó sobre nuestras cabezas. De repente bajó la temperatura y lo que venía siendo un suplicio de viaje con el sol pegándonos en el pecho se convirtió en una agradable travesía para John Ortiz y para mi. El objetivo era disfrutar de una de las carreras por montaña por antonomasia de la Cordillera Cantábrica: El DesafíOSOmiedo. Los días previos los dedicamos a conocer la zona y a movernos por distintos puntos por los que transitaría la carrera, perderse en ese Parque Natural es un placer sólo al alcance de quienes puedan hacerlo. Los lagos, las montañas, sus crestas, las carreteras… pero sobre todo la gente, los asturianos y las ganas siempre de prestarte una sonrisa. [mk_gallery images="2196" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2194" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2197,2191" column="2"][mk_gallery images="2193,2192" column="2"][mk_gallery images="2190" column="1" image_size="full"] El “viernes de Meirel” como suelo llamarle, después de bajar de La Farrapona y Saliencia nos colamos a tomar algo fresquito con buenos amigos de todas las comunidades autónomas. Una de las magias negras de esta carrera es esa: De repente estás en un sitio pequeño, donde te sientas a tomar algo, a hablar con unos, con otros y el ambiente casi recuerda más al de unas Navidades en familia que al propio de un evento deportivo. A las once estábamos ya pensando en dormir y a las cinco y media estábamos de punta para desayunar y tirar para salida. No hacía frío, pero en Asturias se nota la humedad en el aire siempre, así que echamos algo de abrigo por si acaso. Depa se abrocha las zapatillas, suena la música y empezamos a darle cera al micrófono. En la salida caras familiares y muchos andaluces, mucho élite y mucha concentración. Cruzo una mirada con El Chileno que está esbozando una sonrisa a Rocío y que prolonga cuando se encuentra con mis ojos. Era evidente que a esa hora ya le sabía la boca a sangre. Empiezan a sonar las gaitas en Rampa de meta y se me levantan los pelos de los brazos tres o cuatro veces. Algo tiene Asturias que te mete en su talega pronto. Es la hora de la cuenta atrás que casi nos vamos… tres, dos, uno… ceroooo. Al ser una ultra la salida fue muy controlada, pero inmediatamente tenía a mi espalda al Chileno, a Berzosa y a un nutrido grupo de favoritos. Me voy quedando atrás a ver entre dos luces al gran grupo que se enfrenta a los 82 kilómetros del Desafío. Tenemos el tiempo justo para un café, descansar y poner en marcha el maratón. Eso ocurrirá a las nueve de la mañana. Sobre las menos cuarto ya se podía intuir cuál iba a ser el nivel en el maratón: Sandra Sevillano, Pablo Villa, Zaid Ait Malek, Roberto Heras… ¡De locos! Salen como tiros. Estos un poquito más fuertes. Arriba sale Zaid tirando y con la sonrisa puesta. Es de lo poco que atino a ver. El público disfruta con el paso de los corredores y animando a los suyos. A partir de ahora una desbandada de coches se desperdigará por diferentes puntos del parque. Yo aprovecho y me voy un rato a descansar la voz y a intentar subir algún material a RRSS. [mk_gallery images="2246" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2244" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2247" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2245" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2243" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2242" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2241" column="1" image_size="full"] A partir de las 12 nos situamos en la línea de meta y empezamos a pensar en la llegada del primer clasificado. A priori salió Heras controlando la carrera, pero el empuje de Pablo Villa termina imponiéndose y ya viene bajando en solitario en busca de la Pola de Somiedo. Allí al fondo aparece el leonés con la sonrisa pegada a la cara y se impone en la distancia maratón. Al rato Sandra Sevillano haría lo propio en esa distancia. Durante toda la carrera la corredora vasca llevó la clasificación controlada y a su llegada a Pola la diferencia con la segunda clasificada era más que notable. [mk_gallery images="2198" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2199,2200" column="2" image_size="full"][mk_gallery images="2202,2203" column="2" image_size="full"][mk_gallery images="2204,2205" column="2" image_size="full"][mk_gallery images="2201" column="1" image_size="full"] Durante toda la mañana y el mediodía tenemos un flujo más que aceptable de personas como público en meta, pero cuando llega la hora de recibir a los primeros de la ultra aquello se pone de bote en bote. Da escalofríos de mirar esa estrecha recta de meta donde el corredor puede sentir esas vibraciones que la gente le quiere transmitir. Imagínense si el ganador de esta carrera es además profeta en su tierra como es el caso de Juanjo Somohano. La gente aplaude a rabiar y le grita. Juanjo se recrea en la llegada y sonríe a sus paisanos, se pone las manos en la cabeza. No se lo cree… suponemos que por el trabajo que le costó zafarse de Iker Carrera. Por detrás, como tercero entra El Chileno. El corredor onubense lo intentó todo, pero cuando te estás enfrentando a bicharracos de esa talla todo es muy difícil. Cuevas se ha retirado, pero Chacón, Pimentel y Berzosa cierran una tarde redonda para los andaluces. [mk_gallery images="2206" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2207" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2208,2209" column="2"][mk_gallery images="2210" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2211" column="1" image_size="full"][mk_gallery images="2212,2213,2221"][mk_gallery images="2218" column="1" image_size="full"] En lo que se refiere a féminas se veía venir desde el minuto uno. Azara García de los Salmones hizo crujir el látigo desde el minuto uno y no hubo quien pudiera hacerle sombra. Era impresionante verla llegar hasta el Valle de Lago (Km 38) con un trote fresco y ligero, con la mirada puesta en el frente y con una concentración que casi daba miedo… ¡Qué