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[mk_gallery title="Bandoleros de Grazalema" images="2826" column="1" image_size="full"] Bandoleros no se puede resumir, porque son 42 horas. 42 horas en las que los deportistas que participan se someten a un encuentro con ellos mismos, con la montaña y con el mundo que los rodea. Bandoleros es una prueba que al final aspira a lo que aspira... Aspira a celebrarse. Y así un año...y otro y otro. Y aunque duele, aunque 100 millas te dejan para el arrastre, Bandoleros tiene el honor de contar con un público fiel y fuerte que repite cada mes de marzo. Para mi Bandoleros empieza con una parada en Ubrique. Desde hace unos años, el mismo día de la prueba, procuro almorzar y relajarme un rato por allí. Este año con el amigo Juancho. Pusimos rumbo a Prado del Rey. Desde que aterrizas en la Plaza de la Constitución se palpa el nervio, la duda, la inseguridad, el "nuo" en el estómago se puede oler desde cualquier pueblo de la provincia de Cádiz. En las caras distingues perfectamente a un veterano de un recién aterrizado en las lides. Tiempo de café, de infusión, de concentración para acercarnos a las 17:30 y empezar a pensar en entrar al corralito. Cualquier cosa vale para ir matando al tiempo maldito... que pasa lento. [mk_gallery title="Prado del Rey" images="2846" column="1" image_size="full"] En estas que abrimos el control de dorsal y material y empieza a entrar la gente. Seis menos tres minutos y empieza a sonar "Alice in wonderland". Tim Burton pone la nota exótica a tanta patilla y a la amalgama de nervios. Suena la música y en medio voy tratando de colocar las palabras exactas, de colocar al personal dentro de la carrera. Veo a Javi Corrales saltando. Sin parar. Ya no aguanta más. Quiere ponerse en marcha. Ramón Castro hace lo propio. Respira. Resopla. Mira el reloj de la torre y el sol lo deslumbra. Un abrir y cerrar de ojos y casi estarán subiendo al Simancón desde el Endrinal. Un abrir y cerrar de ojos y toda esa euforia contenida se convertirá en silencio. Alguien enciende un inoportuno petardo. No me gustan. Ni los cohetes, ni las tracas, ni los petardos. La pólvora, para mi, siempre está de sobra. Sale la carrera y, sin comerlo ni beberlo, tu cabeza se va para el primer punto caliente de la carrera: "El Puerto del Boyar". Allí como siempre iba a ser la primera criba. La de los que, por circunstancias diversas, tendrán que aparcar la ilusión y meter en sus alforjas la esperanza para años venideros. Cuando llegas al Boyar, ya lleva el cuerpo un puyazo. Y es como si la carrera volviera a empezar de nuevo. Yo aprovecho la ocasión que me brinda el tiempo y me siento con Cristina, Rocío y El Chileno a charlar. Nos damos una buena mano de hablar: sobre carreras, sobre viajes, sobre proyectos y sobre un tema que a ambos nos apasiona: La genética y las redes. Ambas funcionan igual. Necesitan tiempo y el esfuerzo de todas las partes. Nos vamos a dormir que mañana será duro. A las diez ya estábamos por la plaza y ya estaba la Bandolerita cerquita de ponerse en marcha. La primera prueba puntuable en la copa andaluza de ultras. Mientras en el monte se respiraban los primeros compases de las cien millas. Caía la noche, que nos dejaba imágenes preciosas, bajando al endrinal o en la "V" de Villaluenga. A la mañana siguiente, cuando vimos. algunas de las que hizo John Ortiz, nos quedamos boquiabiertos. Pura belleza. [mk_gallery title="Fotografía nocturna de John Ortiz. La bajada al Endrinal." images="2882" column="1" image_size="full"] Todo preparado para lanzar la carrera. Los de la organización buscan a Miguel Ángel Pozo. Está entre los que salen con la Bandolerita, ha sido durante varios años director técnico y quieren que corte la cinta. Miguel lo merece... y en ese sentido cabe poca discusión. Es un hombre que ha hecho mucho, mucho por UTSB. [mk_gallery title="Buen ambiente en la salida de la Bandolerita" images="2829" column="1" image_size="full"][mk_gallery title="El equipo de árbitros de la FAM" images="2828" column="1" image_size="full"][mk_gallery title="Miguel Ángel Pozo cortó la cinta de Bandoleros" images="2830,2831" column="2"] Miguel corta la cinta. Ahora sí es el momento. Suena la cuenta atrás. Arranca la Bandolerita. Serán un puñado de horas de estar pendientes de las referencias que nos van llegando desde la sierra. Anoche ya sabíamos algunas novedades y nombres que quedaban fuera de combate por lesión u otros inconvenientes como por ejemplo Fran Pazo o Destrieux. Bandoleros no perdona. Y un despiste, un tropezón o ir demasiado tiempo con la cabeza agachada nos puede mandar al palco rápidamente. Esa también es la gracia de este deporte. Hay muchos factores (no sólo la forma física) que entran en juego. En el recorrido público a rebosar. Grazalema es un hervidero y las carreteras están llenas de coches. Dorthe Dahl ha salido fuerte en lo que se refiere a mujeres de la Bandolerita. La internacional danesa tiene cierta predilección por la distancia y quiere hacer lo posible por llevarse la victoria en esta edición. En CMSB se veía venir que la cosa iba a estar entre Fabiola Arévalo, Irina Batyreva, Marga Torres y Patricia Sánchez. Era cuestión de tiempo y de ver cómo iban evolucionando a lo largo del recorrido. [mk_gallery title="Dorte pisando calizas. Foto: John Ortiz" images="2886" column="1" image_size="full"][mk_gallery title="El espectáculo del paisaje en Bandoleros" images="2883,2878" column="2"][mk_gallery title="Ruben batiéndose con la Sierra" images="2880" column="1" image_size="full"] Llegaban las horas calientes y en línea de meta empezaba a notarse. La climatología favorable ayudaba a que la gente se moviera buscando un buen sitio en la terraza para ver llegar a los primeros clasificados. La última referencia es que la carrera se le había puesto de cara a Alfi Sánchez Reina. Una joven escondía media sonrisa tras las palmas de sus manos, como queriendo ocultar una euforia de difícil contención. Era Laura, su chica. A lo lejos más amigos, más familia y los nervios propios de saber que hasta que no apareciera